Relampago de Jaguar
El amanecer del 22 de mayo de 1982 en Escuintla no trae la paz habitual de la selva, sino el aullido metálico de los motores Rolls-Royce Pegasus. Los cuatro Harrier GR.3 de la RAF emergen de las copas de los árboles como fantasmas de acero, rompiendo el silencio a 500 nudos.
El aire sobre el embalse de Aguacapa se vuelve denso, cargado de humedad. Los cuatro Harrier GR.3 del Jaguar Flight se lanzan al ataque, pero el caos del combate real empieza a dictar sus propias reglas.
06:10 Z – El Ataque a Aguacapa
Jaguar Rojo (Sqn Ldr Davies) es el primero en entrar en el "embudo" de fuego. El primer Bofors de 40mm escupe trazadoras que pasan peligrosamente cerca de su carlinga. Davies nivela el morro y presiona el disparador de cohetes. — Jaguar Rojo: ¡SNEB fuera! ¡Andanada uno... y dos!
Los cohetes salen de los pods en un torbellino de humo blanco, pero la turbulencia del valle juega en su contra. Las explosiones levantan columnas de tierra y lodo a pocos metros del emplazamiento enemigo, pero el cañón guatemalteco sigue disparando. Fallo. El líder maldice por el canal interno mientras inicia una trepada agresiva para no estamparse contra la ladera.
Viendo el fallo de su líder, Jaguar Dorado (Fg Off Hartley) no pierde el tiempo. Identifica el cañón más cercano al muro de la presa, aquel que tiene la línea de tiro más limpia contra los bombarderos. — Jaguar Dorado: ¡Enganchando el puesto sur! ¡Coman acero!
Hartley pica a 450 nudos y abre fuego con sus cohetes. El tableteo de los cohetes británicos es ensordecedor. Los proyectiles de alto explosivo impactan directamente en el parapeto de sacos de arena y hormigón. Aunque no destruye el cañón por completo, el castigo es tal que los servidores de la pieza se ven obligados a esconder la cabeza, abandonando sus puestos para buscar refugio en el suelo del nido. El camino queda despejado.
El Golpe de Gracia
Con la defensa momentáneamente silenciada, el Jaguar Azul (Flt Lt Grant) y el Jaguar Morado (Fg Off Vance) entran en su carrera de bombardeo.
— Jaguar Azul: ¡Punto de suelta! —grita Grant. Sus dos Mk.83 de mil libras se desprenden. — Jaguar Morado: ¡Carga fuera!
Las cuatro bombas caen con una trayectoria perfecta. Impactos directos. La casa de máquinas estalla en una sinfonía de hormigón pulverizado y metal retorcido. La estructura de la presa se estremece bajo el poder de las Mk.83, el muro de la presa se convierte en una columna de escombros que se eleva por encima de los árboles. EL agua empieza a brotar sin control. La capacidad de generación de Aguacapa ha dejado de existir en un segundo.
Pero el enemigo no se ha rendido. Un artillero guatemalteco desde un puesto secundario logra centrar al Jaguar Azul justo cuando este inicia el viraje de salida. Un impacto seco de munición de 40 mm perfora el ala del Harrier de Grant.
— Jaguar Azul: ¡Impacto! ¡He recibido un impacto! —la voz de Grant suena tensa pero controlada. — Jaguar Morado: Azul, aquí Morado. Tienes una estela de humo gris saliendo de la zona del ala derecha.
Jaguar Rojo observa la escena, viendo el humo que ensucia la silueta del avión de su compañero sobre el verde esmeralda de la jungla. El objetivo está borrado del mapa, pero la prioridad ahora es traer a sus hombres de vuelta.
— Jaguar Rojo: ¡Jaguar Flight, aquí Líder! Objetivo destruido. No nos quedaremos para las fotos. Azul, mantén potencia estable. ¡Todos a casa, rumbo 1-8-0! ¡Ahora!
Los cuatro cazas se pegan a la copa de los árboles, iniciando la larga y peligrosa huida hacia territorio aliado.
07:15 Z – Regreso a Belice
El Jaguar Azul de Grant renquea sobre la selva, dejando una estela grisácea. El motor Pegasus vibra con furia, pero aguanta.
— Jaguar Rojo: Mantén la formación, Azul. Casi estamos.
Cruzan la frontera de Belice a baja cota. En la base, los equipos de emergencia esperan con motores encendidos. Grant realiza una toma corta (STOL) de emergencia; su Harrier se detiene entre una nube de humo y lubricante quemado.
Rojo, Dorado y Morado aterrizan verticalmente a su alrededor. El silencio vuelve a la pista. Davies baja de su cabina, mira el fuselaje perforado de su compañero y asiente.
Misión cumplida. Aguacapa y gran parte de Guatemala está a oscuras.



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