Caballo de troya 6. Epilogo

Dia 06/06/1982

El sol de la mañana emergió sobre un Mar del Norte inusualmente en calma, iluminando las manchas de aceite y los restos flotantes que atestiguaban la batalla de la noche anterior. No hubo supervivientes a bordo de los restos del HMS Lindisfarne, sumergido en las aguas heladas del sector Statfjord tras el devastador castigo de la artillería naval.


Sin embargo, cuando los comandos noruegos aseguraron los niveles inferiores de la Brent Alpha, hicieron un hallazgo insospechado: amordazados y custodiados en uno de los módulos de soporte se encontraban varios de los verdaderos tripulantes del HMS Lindisfarne. Su testimonio confirmó las peores sospechas. El MI5 y el Servicio Secreto de Inteligencia (MI6) iniciaron de inmediato una investigación a gran escala, conectando el audaz abordaje de la patrullera en Invergordon del día anterior con la calculada emboscada de la noche y el asalto a las instalaciones petrolíferas.

Pocas horas después, el periódico más importante de Gales, el Western Mail, recibió una llamada anónima en la que el movimiento independentista galés se atribuía la autoría absoluta de la operación.

Esa misma tarde, la BBC abrió su telediario de máxima audiencia con la noticia en portada. La sociedad británica y la opinión pública internacional quedaron profundamente conmocionadas. Una célula de insurgencia galesa no solo había sido capaz de concebir y ejecutar una operación militar de precisión impecable, sino que había logrado un sustancioso botín económico, se había apoderado de armamento ligero y había sembrado el caos geopolítico completo, enfrentando entre sí y burlando a dos de las armadas más preparadas de la OTAN antes de desaparecer sin dejar rastro. Especialmente de la Noruega que había sufrido unas 50 bajas entre muertos y heridos, así como daños de importancia en su buque insignia. 



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